De los diarios de Andrei Tarkovski

(Un texto facilitado por Rubén López Rodrigué)

 

30 de abril, 1970. Moscú

 

Dostoievski podría convertirse en el centro de lo que yo quiero hacer en el cine.

(...)

 

3 de septiembre, 1970

 

También siento pena por esos llamados artistas, poetas y escritores que sienten que no pueden trabajar, pero de lo que hablan no es de trabajar sino de ganar.

Uno no necesita demasiado para ser capaz de vivir. Lo más importante es poder ser libre en tu trabajo. Por supuesto que es importante poder filmar y exhibir, pero si eso no es posible todavía te queda el asunto más importante de todos: ser capaz de trabajar sin pedirle permiso a nadie.

(...)

Si un escritor desprecia sus dones naturales dejando de escribir porque nadie lo va a publicar, entonces no es un escritor. El artista se caracteriza por su urgencia de crear, que por definición es un acompañante del talento.

 

5 de septiembre, 1970

 

¿Qué es la verdad? ¿El concepto de verdad? Debe ser algo tan humano como para no tener equivalente en términos objetivos, suprahumanos y absolutos.

Y puesto que es humano, está limitado, rígidamente confinado, en términos humanos, dentro del entramado del medio ambiente humano. No hay eslabón concebible entre lo humano y el cosmos. Y lo mismo se aplica a la verdad. Alcanzar la grandeza dentro de nuestros propios límites ~que son euclidianos e insignificantes en yuxtaposición con el infinito~ es ilustrar que somos simplemente humanos. Alguien que no aspire a la grandeza de alma es un despreciable; es tan insignificante como un ratón campesino o un zorro.

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12 de septiembre, 1970

 

El otro día hablé con nuestro editor de sonido, Yuri Mikhailov. Es realmente excelente. De acuerdo con él no deberíamos usar a Bach en la película, está de moda. Mucha gente está usando a Bach.

Teynishvili dijo hoy que después de Solaris quería ofrecerme alguna clase de trabajo en el extranjero. Me preguntó qué tiene en mente. ¿Y con quién? ¿Gambarov?

En cualquier caso vale la pena explicarle que no voy a hacer nada sólo por dinero.

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Ahora debo ir a la cama y leer El juego de abalorios, la novela de Hesse. He estado rastreándola por varios años y hoy, por fin, me ha llegado. (...)

 

18 de febrero, 1971

 

“El miedo a la estética es un primer síntoma de debilidad”. Notas de Dostoievski, sobre Crimen y castigo, p. 560.

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12 de enero, 1972

 

Ayer Sizov mandó comentarios y críticas sobre Solaris recogidas de varias fuentes ~el departamento de cultura del Comité Central, la oficina de Demichov, el Comité y la mesa de gobierno.

He hecho notas de treinta y tres de estas observaciones. (...) Son muchas, y si yo fuera a acceder a ellas (lo cual realmente no es posible) toda la estructura del filme sería destruida. En otras palabras, sería más absurdo que lo ocurrido en Rublyov.

(...)

 

21 de enero, 1972

 

Las correcciones no se pueden hacer, arruinarían toda la película. ¿Y si no las hago? Todo esto es como una provocación, pero no veo el propósito de ello.

He decidido hacer sólo aquellos cambios que sean consistentes con mis propios planes y que no destruyan el tejido de la película.

Si eso no los satisface, entonces no hay nada que yo pueda hacer al respecto. (...)

 

27 de enero, 1973

 

¡Qué triste es la vida! Yo envidio a cualquiera que pueda llevar adelante su propio trabajo sin referencia al Estado. De hecho, prácticamente todo el mundo, aparte de la gente del cine y el teatro, es libre (no incluyo la televisión porque no es un arte). No tienen un salario tampoco, por supuesto, pero por lo menos pueden trabajar.

¡Qué crasas son las autoridades! ¿Necesitan realmente la literatura, la poesía, la música, la pintura, el cine? Por supuesto que no. Por el contrario, ¡cuán simple sería la vida sin ellos!

(...)

Quiero trabajar, nada más que eso. ¡Trabajar! Es seguramente loco, criminal, que un director al que la prensa italiana ha llamado genio deba estar desempleado.

Francamente, creo que las mediocridades que se han abierto a tajos su camino hacia las posiciones de poder simplemente me tienen tirria. Después de todo, los mediocres no pueden soportar a los artistas. Y nuestros jefes son mediocridades.

(...)

 

27 de julio, 1974

 

Ayer Yermash rechazó El Espejo; y mientras se discutía dijo tantas tonterías, que era obvio que no había ni ligeramente entendido la película, ni por qué la estaba rechazando.

¿Qué más puede uno esperar de ellos?

(...)

 

29 de julio, 1974

 

Otra vez todas las maldiciones se soltaron sobre la película. El jueves Yermash la rechazó: la encontró incomprensible (“¡Hazla comprensible!”), algunas partes no le gustaron (“¡Quítalas! ¿Qué objeto tienen?”), etc., etc. Fue un escándalo ridículo, y muy extraño. Como si Yermash estuviera interpretando pésimamente un papel ensayado, o tratando de demostrar cuán lleno de ‘principios’ y ‘estricto’ era. Cualquiera que sea le explicación, dio una impresión horrible ~arrogante, completamente carente de imaginación. A duras penas tiene el nivel para presidir Goskino. (...)

 

3 de julio, 1975

 

¿Cómo madurar un proyecto?

Es obviamente un proceso de lo más misterioso, imperceptible. Se hace independientemente de nosotros mismos, en el subconsciente, cristalizándose en las paredes del alma. Es la forma del alma lo que lo hace único, en verdad sólo el alma decide el misterioso “período de gestación” de esa imagen que no puede ser percibida por la mirada consciente. (...)

 

12 de febrero, 1979

 

Mann “entendió mucho” sobre Dios, mientras que Dostoievski quería creer en Dios pero no podía: el órgano relevante está atrofiado.

Fui a ver a Tonino y le conté una idea para una trama:

Un escritor, un hombre de gran profundidad espiritual, preparado para la muerte, un hombre honesto, virtuoso y solitario que desprecia el éxito y el alboroto que viene con él, se mira un día de golpe en el espejo y ve en su rostro los signos de una terrible enfermedad ~lepra. Espera un año, aguardando que los más severos efectos de la enfermedad se manifiesten en cualquier momento. Y para el final del año le dicen ~los doctores o expertos~ que se ha recuperado. Regresa a casa donde todo está cubierto por el polvo.

Hay un bloc de papel atacado por el moho y su lápiz lo atraviesa cuando trata de escribir algo.

‘¡No importa!’ dice con voz ronca.

‘¡No importa!’ repite en voz alta a su imagen viva reflejada en el espejo, y él cree que de veras está vivo. Pero está vacío. Tan vacío como una crisálida de la que ha salido una mariposa. (...)

 

7 de julio, 1980

 

Estoy convencido, y esto es algo que constantemente me ha golpeado, que un artista necesita conocimiento y poder de observación solamente para poder hablar desde aquello de que se abstiene, y para estar seguro de que su abstinencia no parecerá artificial o falsa. Porque al final es importante confinarse en un esquema de trabajo que profundice tu mundo, que no lo empobrezca, que te ayude a crearlo, excluyendo todas las pretensiones y esfuerzos para ser original. Tanto como sea posible todos los vínculos con la vida deben ser marginados, sin perder la veracidad, y dejando de lado la basura superficial que parece (o puede parecer a alguna gente) como signo de autenticidad, de un argumento convincente. Tales argumentos reposan fuera de los parámetros de imagen~pensamiento, en un área donde la cantidad no podrá ser nunca transformada en calidad. (...)

 


Revista Oxigen